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domingo, 15 de junio de 2014

Tuya... siempre.

Mi corazón ha sufrido una verdadera tormenta de sentimientos en estas últimas semanas.
Llega un punto en que se te nubla la vista, ves a tu tembloroso cuerpo preguntándose qué pasa y llegan las dudas, ¿Estoy haciendo lo correcto?.

Mi vida era como uno de esos libros que te enganchan desde la primera página y justo cuando esperas el maravilloso desenlace... páginas en blanco, ya no hay nada, sólo un doloroso y frío vacío. 
Ocurrió en enero y se repitió en mayo, me planteaba si esto era lo correcto, si yo era esa persona que necesitabas, si tú eras aquel que me convenía, llegaron las dudas y mi corazón decidió durante unos minutos blindarse, llegué a pensar en cortar, en llenar de blanco las páginas de nuestra historia. 
No duró más de un minuto la idea en mi cabeza, sencillamente... la idea de perderte -Aunque fuese yo la que diese el paso- simplemente me mataba por dentro. No soportaría estar un sólo día sin ti, no ahora. 
La gente se metía en nuestra relación y juzgaba sin conocer, sé que desde fuera todo esto puede parecer confuso, pero no lo es cuando estás dentro.

Cuando te conocí, tenía un corazón que luchaba por sobrevivir y contigo no pude protegerme; no creo en las señales, pero algo me lanzó la señal de que debía confiar en ti.
Tú iluminaste un alma ennegrecida, me recordaste cómo se sonreía, me devolviste una ilusión que creía pérdida.
Puede sonar absurdo, pero momentos como esos en los que mientras vemos una peli y tu me miras mientras yo estoy concentrada, como esos en los que me matas a cosquillas, como esos en los que me miras a los ojos y me dices que soy lo mejor que te ha pasado, como esos en los que me coges de la mano o me abrazas y me haces sentir protegida... adoro esos pequeños instantes porque a pesar de ser de lo más corrientes, me dan todo lo que necesito.

Últimamente no sé que te pasa, no sé si te pasa algo y en cierto modo me siento impotente.
No vas a perderme por tratarme como cuando me conociste, estoy profundamente enamorada de ti; estoy tan enamorada de ti que a veces duele, y entonces recuerdo que ese es el precio que se debe pagar por sentir amor, por viajar en una montaña rusa que a ratos te deja hecho polvo pero cuyas subidas llenas de éxtasis te hacen olvidar el resto.

Estoy enamorada de cada parte de ti, de cada una de tus heridas.
Estoy enamorada de cada uno de tus días a mi lado.
Estoy enamorada de tu voz, de tus ojos, de tus manos y tus labios besando mi frente.
Estoy enamorada, y eso nadie lo va a cambiar. 
Me enamoré de un chico que me hacía reír a cada instante, de un chico al que no le importaba demostrarme sus sentimientos, y es que se lo que sientes... pero me gusta que me lo recuerdes. 
Quiero cumplir mi parte del trato: quiero ser tu amiga, tu novia, tu amor, la mujer de tu vida, todo. Quiero que cumplas tu parte del trato y me protejas, me escuches, me mimes, me cuides y me hagas sentir grande.
Quiero despertarme cada día con una sonrisa hasta que algún día pueda despertarme a tu lado y contemplarte.


Quiero ser tuya y que tú seas mío, siempre...

lunes, 12 de mayo de 2014

Sin límites.

Podría decirse que éramos como las torres gemelas en el 11-S: Un corazón temeroso que se dirigía sin querer hacia un edificio imponente a punto de derribarse. Podría decirse que eres hielo y fuego, que eres calma y tempestad, que eres sol y sombra, podría decirse que eres mucho y al mismo tiempo poco.
Renuncié a mucho por ti, reciclé unos cuantos principios y tuve que modelar mi forma de pensar, con lo que mi mundo cambió, aunque... ¿Quién ha renunciado a más, tú o yo?. Has dejado atrás noches de desenfreno, acrecentar tu ego dándole falsas esperanzas a chicas que mendigaban un poco de tu cariño, has dejado atrás juegos estúpidos, has dejado atrás muchas cosas por mi, por hacerme feliz.
Me abriste la llave del baúl de tus recuerdos y yo te abrí la tapa de aquel frasco donde habitaba mi inocencia, una inocencia que creo que se ha diluido para dar paso a una picardía de la que hago gala cuando te desafío sabiendo las consecuencias que habrá, cuando me muerdo el labio mientras sonrío pidiéndote que me azotes, y es que tal vez lo que me sorprenda de esto sea que yo siempre había estado buscando un príncipe azul y me aburría, tal vez lo que necesite sea un príncipe de las tinieblas, y debo decirte algo, tú te enamoraste de mi inocencia y fragilidad, yo me enamoré de tu oscuridad y de tus heridas.
No pensé que esto podría ir bien, pero cada día que pasa soy más feliz que el anterior. Me alegra saber que hemos tenido nuestros altibajos, nuestros días mejores y peores, nuestras idioteces, pero ante todo hemos dejado claro que nos queremos, y es que a veces me siento vulnerable, yo antes no daba explicaciones a nadie, antes no le consultaba nada al novio que tuviese, antes no me implicaba en las relaciones, antes no dejaba caer mi coraza, contigo simplemente soy yo, tú siempre ves lo mejor de mi, tú haces que crea cuando no quiero hacerlo, tú eres mi máximo apoyo y aquel en quién más confío.
Contigo tiro abajo todos mis muros, contigo supero todo lo que me da miedo, contigo tengo ganas de luchar y de creer.
Sólo le he dicho ''Te amo'' a dos personas en mi vida, la primera me destrozó enormemente, quizás por eso me prometí a mi misma hace cuatro años que la próxima persona a la cual le dijese esas dos palabras sería la persona que merece todo de mi, ¿Y sabes?, yo quiero dártelo, quiero darte todo de mi.
Pensé que esto sería una novela corta -y de las malas- pero me encuentro con que es lo mejor que me ha pasado hasta ahora, que tú eres lo mejor que me ha pasado. Con cada día que pasa siento que quiero más, más de ti, más de esto, más en general.
Cuando te miro, veo unos ojos que me miran con dulzura, veo una sonrisa podría iluminar una ciudad a oscuras, veo amor...
Ojalá supieras lo feliz que me haces, ojalá supieras que eres lo primero en lo que pienso al despertarme, ojalá supieras que a veces desearía que nuestros abrazos fuesen eternos, ojalá supieras que a pesar de sentirme vulnerable a veces, eres lo que más quiero, que soy tu amiga, tu novia, tu sumisa... que quiero serlo todo para ti.




Ojalá supieras que desde que te conocí no he hecho otra cosa que sonreír, hazme un favor, no te vayas...



martes, 22 de abril de 2014

La razón eres tú.

Muchos creen que las mejores cosas que podemos tener son aquellas que más valor económico tienen, pero ojalá aquellos supieran que en realidad, para ser feliz necesitas muy poco, y aquello que necesitas no tiene valor económico alguno.
Entre las cosas que necesito se encuentra tu sonrisa, y es que cuando veo tu sonrisa sé que todo irá bien. Algunas veces no entiendes por qué sonrió o río tanto, y es simplemente porque me haces feliz, porque desde que te conocí no he hecho otra cosa que ser feliz.

He dado un cambio que no me esperaba, me esfuerzo cada día por ser mejor y persona, y te diré algo... tengo muchas aspiraciones en la vida, entre ellas no está ser la chica más guapa, más alta o con el pelo más bonito, entre mis aspiraciones está ser la chica con una sonrisa que haga que tú también sonrías, tener paciencia, tener siempre los brazos libres cuando necesites un abrazo, tener siempre a punto el oído para escucharte, y es que entre las aspiraciones que tengo, podría decirse que hacerte feliz es una de ellas.

No soy perfecta, ni quiero ni podría serlo, pero quiero ser algo, quiero ser aquel viernes 13, quiero ser <<Tu amiga, tu novia, la futura madre de tus hijos y de tus perros, todo>>. Quiero ser un todo que partió de un nada, quiero recordar cada dia cómo surgió esto, quiero poder decir que algunas veces no es fácil, pero lo conseguimos.
Una persona dijo hace meses que no teníamos futuro, ¿Y dónde estamos?, estamos en un punto en que ambos confiamos el uno en el otro y podemos contarle cualquier cosa, estamos en un punto en que hasta cuando estamos en silencio hablamos, estamos en un punto en que tenemos ganas de más, siempre hemos tenido ganas de más. Estamos en un punto en que ambos conocemos al otro, sabemos cuales son sus virtudes y defectos, y... al menos yo, amo todo de ti, siempre lo he hecho.
Ojalá supieras muchas cosas: ojalá supieras que no necesito recordar nuestra fecha porque la tengo grabada a fuego en mi corazón, ojalá supieras que cada vez que escucho tu canción esbozo una sonrisa, ojalá supieras que a veces uso como marca páginas una entrada nuestra de cine y otras veces aquel papelito con una fragancia en navidad que te gustaba. Ojalá supieras que cada vez que veo una puesta de sol pienso en la magia y cada vez que siento la magia pienso en ti. Ojalá supieras que no puedo tener un mal día, porque cada día a tu lado sólo puede ser bueno. Ojalá supieras... que nunca he amado a nadie, nunca había sentido tanto miedo, pero contigo... todos mis miedos y dudas se desvanecen.

Hace tiempo me decías que yo te hacía sentir vivo, quiero que sepas, que desde que te conozco, yo si me siento viva.
No seremos la pareja más perfecta y normal que hay, pero tal vez ese punto de locura, tal vez esas peculiaridades y matices que tenemos son lo que hagan de esto un éxito, porque, no se lo que tú piensas, pero yo sólo llego a una conclusión: me siento afortunada de tenerte conmigo.





Escucha la canción... ♥

jueves, 17 de abril de 2014

Another way II

Los días pasan, los recuerdos se desvanecen, los sentimientos se disipan, y lo único que queda son las palabras. Tras una ruptura intentamos olvidar a la persona borrándola de todas partes, pero nuestra cabeza no olvida, nuestra cabeza se tortura recordando una y otra vez aquel momento que nos rompe el corazón sin piedad, y es que es muy sencillo sonreír de cara a la gente y romperse por dentro cada día que pasa un poco más hasta llegar a ese punto en que hasta la brisa más ligera se incrusta en tu interior y te puede matar lentamente.
*** 

Aquella relación no podía sostenerse por ninguna parte, tú te tenías totalmente idealizada, sabías cómo era, todo lo que yo había hecho, mis manías... te empeñabas en ver en mi algo que no había, y cuando por fin veías como era, comenzabas a despertar, comenzabas a visualizar una realidad que yo te había mostrado desde el primer día, y yo... simplemente no podía, intentaba marcarme una meta ''Cumplir X meses con una persona'', demostrarme que podía aguantar junto a alguien, pero esa vez tampoco funcionó, cuando te impones algo normalmente fallas.
No teníamos nada en común, yo anteponía cualquier tontería a ti, tú te cansabas de que contigo sólo hablase de ropa y yo ni te escuchaba, nos separaban 500 km en los que ambos no respetamos la fidelidad, nos separaban 10 años que lo único que conseguían era que nos pasásemos el día discutiendo, porque no... nunca pude con tus enfados espontáneos, cada vez que te enfadabas por una tontería yo cogía la puerta y me iba, nunca me ha gustado discutir con nadie.
Los días juntos... algunos días eran mejores y otros eran peores, algunos días me asfixiabas y otros días me dabas tanto espacio que no sabía si estabas a mi lado. Te necesité en muchos momentos y me diste la espalda. Me diste tantas veces la espalda que empecé a no contarte nada. Nunca necesité a un hombre que solucionase mis problemas y tú no serías la excepción.
El espacio fue el detonante de esta ruptura, tú me pedías espacio: un espacio que se traducía en silencio, horas sueltas que se convertían en días sin saber nada el uno del otro, hasta que por fin llegó esa llamada telefónica inevitable, tú no te atrevías a cortar, así que tuve que hacerlo yo, era lo mejor para ambos, olvidarnos el uno del otro, fingir que nada había pasado, pero en verano sucedieron cosas de las cuales yo quería saber la verdad, una verdad que me ha costado varios amigos, una verdad que me tuvo noches llorando, una verdad que no me arrepiento de haber buscado.

Me costó olvidar esta historia. Semanas después de haber roto, entraba en mi vida una persona, pero no una persona más. una persona de esas que calan hondo, una persona que no puede dejarte indiferente, una persona que te enseña a luchar.

Le conocí y en ningún momento pretendía tener algo, mi intención era estar sola, recuperarme de todo esto y si acaso, empezar a ver gente en marzo, pero no... la vida cambia tus planes y me encontré con él, con alguien que hizo que me recuperase rápidamente, alguien a quién podía contarle cómo me sentía y el cual me empezaba a contar pequeños secretos suyos, alguien que conseguía que cada día me despertase feliz sabiendo que sería un buen día porque él conseguía iluminarlo.
Con cada día que pasaba, con cada hora a su lado me iba atrapando un poco más, puede decirse que cambié en muchas cosas, he cambiado partes de mi que pensé que nunca se irían, aunque también es cierto que después de haber roto contigo mi corazón dijo basta: me había cansado de chicos que sé que acabarían yéndose sigilosamente por la puerta de atrás, me había cansado de intentarlo, me había cansado de creer en la gente, me había cansado de creer en mi misma, y me fui, hice las maletas y hui, simplemente necesitaba descansar, no tener mensajes diarios de personas preocupándose por mi. Os diré algo... siempre salgo adelante de todo, tengo mis momentos de debilidad, pero nada puede conmigo, ¿Mi peor enemigo?, soy yo, lo comprobé hace años, cuando un día dije basta y durante medio año le resultaba irreconocible a los demás. Una ruptura no me va a destrozar, lo que me destroza son las mentiras, los comentarios llenos de pena de algunos, no soporto que alguien me trate como a esa pobre moribunda emocional, soy fuerte.

Tú volvías, pidiéndome volver, pidiéndome una segunda oportunidad, pero no... no creo en las segundas oportunidades, es algo que relación tras relación he ido aprendiendo, ya te había dado una segunda oportunidad después de que me mintieses -y lo confesases-, después de tus celos surrealistas y de que me exigieras que dejase la fotografía. Estaba ''empezando'' una relación nueva, una relación que no iba a dejarme indiferente, y no sé... no iba a tirarlo todo por la borda, mucho menos por ti.
Echo la vista atrás y me siento mal, sé que he tratado mal a muchas personas, pero no soy así, ya no. Siento lo que te hice, pero no querría volver contigo, no estaba enamorada de ti, y si no funcionó la primera vez... ¿Qué iba a cambiar ahora?, contigo seguiría siendo superficial, no te contaría nada, tú te esforzarías el primer mes y después a pedirme espacio, hasta que volviésemos a separarnos de nuevo.

Si hago una reflexión sobre cómo me siento ahora, es vulnerable. Me siento vulnerable porque estoy enamorada, desde que comenzó esta historia mi coraza se vino abajo, nunca he tenido secretos con él, siempre he confiado en sus palabras y actos, me he quedado cuando en otras ocasiones me hubiese ido sin pensarlo, he cambiado partes de mi para que esta relación pudiese salir bien, pero a veces pienso... ¿Es suficiente?, ¿Hago las cosas bien?, sé que él cree que si, pero me gusta que me diga las cosas, me gusta que tenga algún detalle conmigo. No soy de esas chicas que necesitan que cada cinco minutos les estén recordando lo perfectas e increíbles que son, pero es cierto que me enamoré -entre otras cosas- de cómo me trataba y no quiero que eso se vaya, quiero seguir despertándome todos los días pensando que he hecho bien, pensando que puede haber tormenta pero uno de los dos siempre cobijará al otro, pensando que el cambio que he dado no ha sido en vano.

A veces la vida nos sorprende, nos obliga a elegir ''aquí o allí'', nos pone retos, nos hace plantearnos qué estamos haciendo con nuestra moralidad y nuestros principios, nos hace ver que hay más de un camino, pero elegiríamos ese mismo camino una y otra vez, y te lo prometo... no me arrepiento de nada de lo que he hecho desde septiembre hasta ahora, volvería a repetirlo de nuevo.
A veces crees que conocías a esa persona de antes, confías en que el destino os haya presentado por alguna razón, confías en que será aquel que se quede, aquel que ría cuando tú rías y solucione tus problemas cuando tú llores, aquel que te cuide cómo si fueses su mayor tesoro, aquel del que te enamores día tras día una y otra vez.